Se adapta al cuerpo que tenés hoy
Cada ejercicio tiene versiones: parado, sentado, con apoyo, con más o menos recorrido. Nadie queda afuera de un ejercicio por no poder hacerlo de la forma "oficial".
Profesora de Educación Física
Clases pensadas para tu cuerpo, tu ritmo y tu historia. Sin apuro, sin competencia y sin exigencias que no van con vos: moverse bien es lo que sostiene la autonomía en el tiempo.
Roxana «Roxi» · Profesora de Educación Física
Sobre mí
Soy Roxana —Roxi para todo el mundo— y soy Profesora de Educación Física. Pasé toda mi vida laboral enseñando a moverse: primero en la docencia y después, cada vez más, acompañando a personas adultas que querían volver a la actividad física o no querían abandonarla.
Trabajé en centros de jubilados coordinando clases, y me formé con cursos específicos de actividad física para adultos mayores. Esa combinación es la que me permite armar una clase que sea exigente en la medida justa: ni tan liviana que no sirva, ni tan dura que termine doliendo.
Además fui deportista toda mi vida. Sé lo que es un cuerpo que responde, uno que se resiente y uno que vuelve. Por eso no te voy a pedir nada que no se pueda: vamos a buscar juntos hasta dónde llega tu cuerpo hoy, y después lo vamos corriendo un poquito más lejos.
No soy kinesióloga ni fisioterapeuta, y esto no es rehabilitación ni tratamiento médico. Soy profesora de Educación Física: mi trabajo es el entrenamiento y el movimiento saludable. Si estás en tratamiento o tenés una indicación médica, trabajo sin problema respetándola —de hecho me gusta que me la cuentes— pero la indicación la da tu profesional de salud.
El enfoque
Es una clase de gimnasia común y corriente, con una diferencia: el ejercicio se ajusta a la persona, y no al revés.
Cada ejercicio tiene versiones: parado, sentado, con apoyo, con más o menos recorrido. Nadie queda afuera de un ejercicio por no poder hacerlo de la forma "oficial".
Se empieza por abajo y se sube de a poco. Esa es la única manera de que el cuerpo gane algo sin lesionarse en el camino.
Se cuida la técnica, la respiración y las articulaciones. Una clase bien dada no debería dejarte dolorido: te tiene que dejar mejor.
Levantarte de la silla sin manos, subir una escalera, agacharte a atarte los cordones, cargar las bolsas. Eso es lo que entrenamos.
Beneficios
No es "hacer un poco de movimiento". Cada bloque de la clase tiene una razón de ser.
Es lo primero que se pierde con los años y lo que más se extraña. Entrenarla es lo que permite seguir haciendo las cosas solo.
Trabajo específico de estabilidad y apoyos. Es la mejor prevención que existe contra las caídas.
Hombros, cadera, columna y tobillos. Ganar rango de movimiento saca rigidez y molestias de todos los días.
Corrección de la espalda y del apoyo de los pies. Se nota rápido: en cómo caminás y en cómo te sentís parado.
Trabajo suave de corazón y pulmón para que caminar, subir escaleras o salir a hacer un trámite deje de ser una odisea.
Coordinación, memoria de secuencias y el efecto —muy real— de sostener una rutina. Moverse también ordena el día.
Modalidades
Elegí la modalidad que mejor te quede. Todas incluyen una evaluación inicial sin cargo.
Uno a uno, con un plan hecho para vos. Es la opción ideal si venís de mucho tiempo sin actividad, si tenés alguna limitación puntual o si simplemente preferís tu espacio.
Con tu pareja, un hermano o una amiga. Comparten la clase y el costo, y hay algo que funciona muy bien: el que tiene ganas arrastra al que ese día no tenía.
Hasta 6 personas. La clase social es la que más engancha: se viene por la gimnasia y se termina viniendo también por el grupo. Los ejercicios igual se adaptan uno por uno.
Voy con el material necesario a tu casa. Sirve si no tenés cómo moverte, si el clima te complica o si estás más cómodo entrenando en tu espacio.
Paso a paso
Dura alrededor de 50 minutos y siempre tiene la misma estructura. Saber qué viene tranquiliza mucho al principio.
Movilidad articular suave, de arriba hacia abajo, y respiración. El cuerpo se avisa antes de pedirle algo.
Trabajo con el propio peso, bandas elásticas o mancuernas livianas. Siempre con una versión más fácil y una más difícil disponibles.
Apoyos, cambios de dirección, desplazamientos. Acá es donde más se nota el progreso mes a mes.
Elongación, respiración y un rato de charla. La clase termina bien, no termina reventado.
En movimiento
Dudas
Sirve especialmente. La mayoría de las personas que llegan arrancan así. La primera clase es justamente para ver cómo estás hoy y armar desde ahí, sin comparar con nadie ni con vos de hace veinte años.
No. Trabajo con gente desde los 50 y pico hasta bastante más grande. Lo que define la clase no es el número de años: es cómo está tu cuerpo y qué querés lograr.
En general sí, adaptando el trabajo. Contame tu situación y, si estás en tratamiento, lo que te indicó tu médico. Con eso armo la clase respetando esa indicación. Si hay una duda, te voy a pedir que la consultes antes.
No. Ropa cómoda y calzado cerrado con buena suela. Los elementos (bandas, mancuernas livianas, colchoneta) los pongo yo.
Dos veces por semana es el punto donde se empieza a notar de verdad. Una vez por semana también suma, sobre todo para arrancar y agarrar el hábito.
Me escribís por WhatsApp, charlamos un rato y coordinamos una primera clase de evaluación sin cargo. Después de esa clase decidís, con toda la información, si querés seguir.
¿Tenés una duda que no está acá? Escribime por WhatsApp y te la contesto.
Contacto
Contame en qué situación estás y qué te gustaría lograr. Te respondo personalmente, sin compromiso. La primera clase de evaluación es sin cargo.